Para la reparación de marcas de acné, cicatrices, etc., generalmente se realiza una vez cada 3 a 6 meses. Esto se debe a que el láser tarda en estimular la piel para que produzca nuevo colágeno y rellene la depresión. Las operaciones frecuentes agravan el daño cutáneo y no favorecen la reparación tisular. Si se utiliza para mejorar la textura de la piel y reducir las arrugas, puede realizarse una vez cada 1 a 3 meses. Esto se debe a que el metabolismo de la piel tiene un ciclo, y es necesario darle tiempo suficiente para que la piel renueve su vitalidad tras el tratamiento láser.
Si se utiliza para tratar las marcas y cicatrices del acné, el efecto es relativamente duradero. Tras múltiples tratamientos, se genera nuevo colágeno y se remodela el tejido. La mejoría en el aspecto de la piel puede mantenerse durante mucho tiempo, aunque este tiempo varía según la constitución personal, el estilo de vida y otros factores, y puede durar varios años.
Si se busca mejorar la calidad de la piel y reducir las arrugas, el efecto se debilitará gradualmente con el proceso natural de envejecimiento y la influencia de factores externos. Suele durar de unos meses a aproximadamente un año, ya que la piel continúa siendo afectada por los rayos ultravioleta, el medio ambiente, el metabolismo y otros factores. Pueden aparecer nuevas arrugas y la calidad de la piel se deteriora, por lo que es necesario un nuevo tratamiento para consolidar el efecto.
Hora de publicación: 06-dic-2024









